Necesito unas vacaciones!!!

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Cuántas veces a lo largo del año repetimos esta frase: “necesito una vacaciones”. Y, lo paradójico es que cuando al final estamos en esos días de descanso (ya sea un fin de semana largo, un puente, verano…), nos ponemos malas/os.

Hay personas en las que ya es costumbre…, resfriados, dolor garganta, fiebre, gastroenteritis, cervicalias, jaquecas…Pero, ¿por qué ahora? ¿no hay días en el año, que tiene que ser en vacaciones?.  Suelen ser las preguntas-quejas que hacemos.

Ad Vingerhoets, un psicólogo holandés incluso le puso nombre “ENFERMEDAD DEL OCIO“, aunque no está reconocida.

Por tanto, aprovechando que en esta época much@s de vosotr@s estaréis de descanso, vamos a ver qué puede pasar…

  1. Síntomas o patologías que acompañan a las estaciones. Por ejemplo, en verano: quemaduras por el sol, alergias a picaduras insectos, resfriados por cambios de temperatura (aire acondicionado), gastroenteritis (comemos más fuera de casa)…
  2. Cambiamos nuestros hábitos, con respecto a las horas de sueño (trasnochamos más), los hábitos alimenticios (nos relajamos, se modifica el horario), cambiamos el deporte por algo más sedentario o viceversa, el sillón por el rappel…

Pero, mi idea no va por lo anterior…, si no por lo siguiente:

  1. Estando de vacaciones suele bajar el nivel de estrés (en otras ocasiones lo aumenta, pero sería otro post). El estrés se manifiesta hormonalmente por un aumento del cortisol (que tiene efecto antiinflamatorio) y la adrenalina (que estimula el sistema inmunológico). Por eso en muchas ocasiones, comento a mis clientes que cierto umbral de estrés no tiene porque ser malo, ya que nos ayuda a tener cierto nivel de activación que favorece los quehaceres diarios. Una vez que nos relajamos, dichos niveles hormonales decaen y con ello la alerta de nuestro sistema inmunológico, favoreciendo la aparición de algunas enfermedades.
  2. Se pueden producir cambios en el estado de ánimo. Me refiero a padecer síntomas de depresión y ansiedad. Es común entre mis clientes escuchar con respecto a la ansiedad: “pero si estaba de vacaciones, no tenía ninguna preocupación en mente…, estaba con la familia y de repente…, empiezan los sudores…taquicardias…me empecé como a marear…“. A veces, un cambio brusco en nuestro día a día, la ruptura de nuestra rutina…, no dar tiempo a cuerpo y mente a que se adapten a un cambio drástico puede jugar malas pasadas. Por ello, se recomienda tomar unos días antes de viajar y unos días para regresar al trabajo.
  3. Estamos más centrado en un@ mism@. El psicólogo James Pennebaker, sostiene que mientras estamos estresados con la rutina del día a día, no prestamos atención a los síntomas de algunas enfermedades, (es decir, que antes de vacaciones ya estamos incubando alguna enfermedad). Y una vez que te relajas te das cuenta de los mismo. Es más, concluye que cuánto más aburrid@s estamos peor son nuestros síntomas.

Lo más probable sea una combinación de todos y más…

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DISFRUTAD DE VUESTRO TIEMPO LIBRE!!!

BUEN AGOSTO!!!

 

 

Fuente:

https://elpais.com/elpais/2014/07/31/buenavida/1406817147_846624.html

http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/02/150220_mitos_medicos_enfermar_vacaciones_finde_ac

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